Hemos entrado nosotros también en la vorágine consumista. ¿Quien se puede resistir cuando en tu cabeza ya lo estas vistiendo con esa ropa?
Hemos entrado nosotros también en la vorágine consumista. ¿Quien se puede resistir cuando en tu cabeza ya lo estas vistiendo con esa ropa?
Pero eso cambio anoche. Por primera vez sentí algo, una ligera presión en una zona muy concreta. No era una contracción muscular, era algo de dentro que empujaba hacia afuera. Lo cierto es que no lo esperaba, había puesto la mano sin mucho convencimiento, pero sucedió. Y ha sido increíble, sentir eso hizo que me diera un vuelco el corazón, una mezcla de sorpresa, miedo y alegría. Y digo miedo porque os aseguro que es extraño sentir que algo dentro del cuerpo se mueve así.
No puedo esperar a que llegue la noche e intentarlo de nuevo. Y lo mejor de todo es que todo esto irá a mas, un amigo me dijo que en las últimas semanas se veía como se movía desde fuera. El mismo que para jugar, enchufaba con una linterna a la barriga para llamar la atención del bebé.
Son cosas que se nos ocurren a los padres, mi linterna tiene las pilas recién cambiadas, desde luego.

Y ello me lleva a pensar en la razón por la que a las embarazadas nadie se atreve a recetar nada. ¿Tan perjudiciales son los medicamentos? ¿todos? ¿o es una forma de cubrirse los laboratorios y médicos? es decir, está claro que ninguna madre demandará a un médico porque tuvo un dolor de garganta muy molesto y no le receto nada. Pero posiblemente sí demandarían en caso de alguna complicación del embarazo que se pudiera achacar a lo recetado, aunque fuera remotamente.
En fin, chorradas que se me ocurren.
Su primer, su primer, su primer... todo es su primer. Aunque es inevitable, no deja de sonarme repetitivo. Pero para Diego todo es su primera vez, lo cual también me emociona.
En esta ocasión, dando el habitual paseo comercial de las tardes, por casualidades del azar dimos con la abuela Ángeles, que curiosamente también iba a lo mismo. Y mirando, mirando, DIego se encontró con más ropita para su armario. Si esto sigue así, acabará teniendo más ropa que la madre, lo cual no es tarea fácil.Como se puede observar, la combinación de colores es ideal. Ver su pequeño cuerpo dentro de ese conjunto va a ser toda una experiencia.
Desde hace unos días, como suele ser habitual en las embarazadas, han comenzado los molestos problemas de acidez. Como estos episodios suceden normalmente a la hora de acostarse, aumentan aún más su incomodidad.
Parece ser que por un problema hormonal, el anillo muscular del estómago se relaja y deja que los ácidos gástricos suban al esófago y lo irriten. Y no lo digo yo, lo dice gente que de esto sabe muchíiiiisimo.
Y como Esther no quiere consultarlo con el médico, pues no quedará más remedio que intentar combatirla variando un poco la dieta. Cualquiera le dice que debería de dejar los dulces, los postres y helados, y dedicar más tiempo a las verduras y frutas.
A ver si se puede hacer algo. Se aceptan sugerencias...
Así que como van a ser prácticamente de la misma edad, me parece una excelente pareja de juegos para Diego.
Por supuesto, como viene siendo habitual, la foto no corresponde al momento, pero la tenía por ahí y decidí ponerla. Como los padres de Alex no saben de esta entrada, prefiero que su carita no aparezca, y es una pena, porque es guapísimo.
Tal y como os conté hace algunas entradas, sus papás no le han comprado ninguna ropita a Diego, pero eso no quiere decir que no haya recibido nada. De eso se han encargado sus abuelos Antonio y Fili, y sus titos Juan Antonio y Ana, que no pierden un detalle.
Aunque el regalo llegó hace muchas semanas, no creo que pase nada porque lo cuente hoy. Esos trajecitos me parecen una monada ¿no es para morirse?
Posiblemente la tela de fondo no les favorezca demasiado, pero bueno, sirve para hacerse una idea.
Preveo que no va a ser una elección fácil, aunque al menos ya tenemos decidido que no vamos a comprar sobre catálogo. A pesar de los mil avances tecnológicos, todavía no crean un sistema fiable para comprar a distancia. Y como no queremos sorpresas, vamos a elegir sobre lo que veamos en las tiendas. Las maravillas de los catálogos se quedarán ahí para otros papás más osados.
Por ahora sólo ojeamos el mercado.
Esta es un tema que nos preocupa especialmente. Prácticamente a diario visitamos tiendas de bebé, y con la misma regularidad salimos con las manos vacías. Hay un montón de ropa y accesorios preciosos, pero aún así no damos el paso, y a veces es un problema.
¿Por qué? básicamente por mi culpa. Esther tendría ya un armario lleno de cosas, y me encantaría, pero estoy seguro que del viaje a Granada traeremos muuuchas cosas. Y soy de la opinión de que sólo después de ese viaje sabremos qué es realmente lo que va a necesitar.
Así que por ahora nos limitamos, muy a nuestro pesar, a comprar sólo ropa premamá. Lo cual no es mal comienzo.


