Pues resulta que esos titos (Ana y Juan Antonio) que viajan todo el tiempo, durante todo el año, han encontrado también un momento para acordarse de Diego. Aunque es en mayor medida un cambio enorme para los papás, el resto de la familia también se ha visto afectada. Y el letrero de un restaurante mejicano llama tu atención a miles y miles de kilómetros.
Estas fotos las tomaron en Las Vegas, ahí es nada. Y claro, ya que uno está tan lejos, qué mejor que traer un souvenir al más pequeño de la familia.

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