Adiós, ombliguito.

|

Una de las cosas más delicadas para los padres al principio es, sin duda, el tema del ombligo. Cada vez que se le baña, o se le cambian los pañales, no puedes evitar preocuparte por no arrancárselo sin querer. Como si eso fuera así de fácil. Quizás pensamos que eso es como una especie de llave de paso, que si la quitas por ahí se va a vaciar el bebé. Y no es así.

Antes (no sabría precisar cuando), la zona se tapaba con una venda para protegerlo. Pero ahora no es así, y se deja al descubierto, simplemente se limpia con alchohol y una pequeña gasita. Poco a poco se va arrugando y secando hasta que se desprende.

Y ese día ha llegado. Nada traumático, nada escandaloso. Simplemente llegas un día a cambiarlo, y se cae sin más.




2 comentarios:

Anónimo dijo...

pero que ombliguito tan lindo se le ha quedado a mi niño!!!!

mami dijo...

que lindo con la barrigota al aire